Santiago trabajaba en la
licorera. Al lado había una tienda de mascotas en la que vendían todo tipo de
alimentos y juguetes para perros y gatos. No había nada que Santiago no
conociera, pues desde que tenía uso de razón había vivido acompañado por algún
animal; Vodka, a la que aún le guardaba luto, había sido el último de ellos. En
la acera del frente, un habitante de calle, sentado en cuclillas, inmóvil,
comía las sobras recuperadas de la caneca de la basura del restaurante ubicado
en la mitad de la cuadra. Y a su lado, estaba el casino en el que unos 15
personas mataban el tiempo jugándose el dinero de la quincena con cara de
angustia y de frustración.
Eran las 6:30 de la tarde. La
tarde se rendía, el cielo bajaba la voz y la noche empezaba a entrar para quedarse.
Una chica, de unos 16 años, con una minifalda muy corta, un vapeador, una
mirada felina y unos audífonos tipo casco, se acercó para pedir una botella de
ron. Santiago, tratando de mirarla a los ojos y no a las piernas, le dijo que
podía vendérsela si tenía un documento que demostrara su mayoría de edad.
La chica dio media vuelta, y sin decir nada, salió de la licorera meneando el
cuerpo a manera de baile provocador al ritmo de algún tema musical que llevaba
en sus audífonos. Giró la cabeza y miró coquetamente a Santiago, antes de salir
despacio para cruzar la calle.
Santiago dudó un momento. Quiso
salir de inmediato para mirar qué camino tomaba la chica de la minifalda. Se
demoró unos segundos mientras cogía su teléfono celular y salir a la puerta.
Vio al habitante de calle al frente, a dos señoras que salían de casino con
cara de perdedoras y a la dependiente de la tienda de mascotas, bajando la reja
para cerrar con candado. Miró a los dos lados de la calle, repasó la acera del
frente y no vio ningún rastro de la chica. Intrigado, le preguntó a la mujer de
la tienda de mascotas:
- "Disculpa. ¿Viste qué
camino tomó la chica de la minifalda corta, el vapeador y los cascos, que acaba
de salir de la licorera?".
- "¿Cuál chica?",
preguntó extrañada la señora de la tienda de mascotas.
- "La que acaba de salir
de acá. Hace unos 20 segundos nada más".
- "¡No Santiago, la única
que salió de ahí hace un momentico fue una gata callejera que se amañó en la
cuadra porque yo le di comida. Se subió al techo. Ahí debe estar!"
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