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domingo, 14 de octubre de 2012

Fenómeno de la niña

La lluvia de la tarde se confundía con su llanto. Eran las seis, el aguacero comenzó a la una y ella lloraba desde las tres. Pensó que su nombre no era casual. Después de una larga temporada calurosa, el corazón de Magdalena estaba azotado por un frío invernal. Ya no amaba, sino que sufría. Ya no ardía de pasión sino que sentía que su cuerpo congelaba sus deseos. Esa tarde, mirando la lluvia pertinaz, lamentó vivir en el trópico, donde no había estaciones; sino fenómenos infantiles. 

sábado, 5 de mayo de 2012

Chaparrón de vida

A Laura la lluvia siempre la ponía melancólica y trascendental. Desde su ventana, veía caer las gotas con la misma velocidad a la que pasaban sus días. Cada aguacero era para ella un ejercicio de matemática inversa: contaba y contaba goteras interminables de lluvia, para contrastar sus cifras con las cuentas de los días que le quedaban por vivir. Laura sabía que en el chaparrón de  su vida empezaba a escampar.

martes, 24 de mayo de 2011

Por deporte

Felipe tenía el cabello largo y los ideales cortos. Esa mañana, cuando despertó, llovía torrencialmente. Se levantó, se asomó a la ventana y sintió unas extrañas ganas de trotar bajo la lluvia. Salió a la calle con espíritu de atleta, pero a medida que fueron pasando las horas, sintió angustia existencial. Su respiración y su ritmo cardiaco se acompasaron con cada paso que daba. Horas más tarde, el planeta giraba al mismo ritmo de los pasos de Felipe. Después de 14 días entendió que si se detenía el mundo se detendría con él. Desde entonces no ha dejado de llover.   

martes, 26 de abril de 2011

Agua

Pasaron muchos años antes de que aquella intensa lluvia terminara. Las calles ya eran ríos, los ríos eran mares, los hombres eran peces y los árboles se habían convertido en algas. Cuando se fue la lluvia, el mundo se murió de sed.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sequía

La lluvia paró unos pocos minutos, los suficientes para que él se muriera de sed.