Juliana cumplió 38 años de vida en marzo. Un mes antes había cumplido 10 años de viuda. Había estado casada exactamente el mismo tiempo. A veces le parecía extraño pensar que la mitad de su vida adulta había transcurrido junto a Daniel y la otra mitad recordándolo.
Daniel murió una noche de lluvia. Una motocicleta se le atravesó en la Avenida Regional y, para evitarla, él giró el carro hacia el río. La llamada sonó a las 11:17 de la noche. Juliana todavía recuerda la hora porque algunas noticias parten la vida en dos y dejan el reloj detenido para siempre.
Durante los primeros meses recibió compañía. Familiares, amigos, vecinos y personas que insistían en repetir frases que parecían escritas para todas las viudas del mundo. Después, cada uno regresó a su vida normal. Ella no.
Aprendió a vivir sola. Trabajaba, visitaba a sus padres algunos domingos, salía ocasionalmente con sus amigas y regresaba temprano al apartamento. Los hombres aparecían con frecuencia con cualquier pretexto. El dueño de la cafetería le regalaba postres, el vendedor de verduras le guardaba las mejores frutas, algunos conductores de Uber prolongaban las conversaciones más de la cuenta e incluso un profesor de la universidad, recién jubilado, había intentado invitarla varias veces a salir. Juliana sonreía con amabilidad y seguía adelante. Ninguno le interesaba. O eso creía.
Con los años comenzó a notar que cada vez le costaba más acordarse de los detalles de Daniel. Intentó recordar el sonido exacto de su voz y no pudo. Intentó evocar cómo se veía caminando por la sala de la casa y tampoco. Intentó rememorar la forma en que pronunciaba su nombre cuando llegaba cansado del trabajo y fue imposible. Los recuerdos aparecían incompletos, borrosos, como fotografías desenfocadas.
Juliana volvió a colgar el retrato en la cabecera de la cama y apagó la lámpara. Cerró los ojos. Intentó recordar el rostro de Daniel y fue imposible. Entonces abrió los ojos. Entendió que no llevaba 10 años siendo fiel a un hombre, sino a la última imagen que conservaba de él. La imagen seguía sonriendo.